Director
Lic. Carlos Alberto Delpiano
S.S. Salud Nº 901/03

que me diera esta profesión bendita,
con mis colegas, mis pacientes
y mis seres queridos,
Y llevando mis manos al cielo
quiero trasmitir en canto
esta pequeña y gran verdad
¡Así Como dice la canción!
Gracias a la vida
por haberme dado tanto.
transmitirle al más necesitado,
que todos, adolecemos de algo,
hasta el más encumbrado.
Que la incapacidad más desgraciada,
¡es no poder encontrar la felicidad!
no pasa por tener piernas, o plata,
¡si así fuera!,
todos lo que corrieran o caminaran,
los que tuvieran mucha plata,
serian felices,
y esto no es así,
depende de la capacidad de comprender
y gozar infinitamente de lo que se tiene.
Por eso levanto mis brazos al cielo
y digo,
gracias a la vida
por darme tanto
gracias a Dios
por mostrarme el camino
éste, que tanto amo.
¿Por qué me gusta tanto esta profesión?
Porque la vida es un cambio constante, tiene la virtud del movimiento y la Kinesiología, es la que estudia esto en el hombre.
Ensayemos una sonrisa, un guiño de ojo, un saludo, bebamos el líquido de la vida y escuchemos la mejor canción y porque no, bailemos al compás del corazón y ahora, analicemos la magia de los cientos de músculos que trabajan sobre cada articulación para hacernos sentir lo sublime de vivir.
Aprendamos a tomar conciencia, de lo maravillosamente hermoso que es gozar de nuestro cuerpo. Analicemos nuestras manos, cuantas cosas nos dan, cuantas cosas nos hacen sentir, saludar a un amigo, hacer el amor, alimentarnos, trabajar, defendernos, ¡y pensar que solo nos damos cuenta cuando perdemos algunas de sus funciones¡. ¡Por Dios que triste que es!. Que fantásticas esas minúsculas células que se llaman receptores ¡cuantas sensaciones!. Abran los músculos de los ojos, las ventanas del corazón y aprendamos a encontrarnos con la mirada más dulce, abramos los oídos, para que nos transporte el alma a su mundo melodioso de ensueños. Etc. ¡se podría escribir una vida de lo mucho que tenemos para gozar!.
No puedo hablar de las experiencias de los demás, ni siquiera escribir, pero de alguna forma tengo que contarles en pocas palabras lo mucho que me enseñaron y me enseñan cada uno de mis pacientes. De los tantos, traeré uno de los recuerdos, Juan que levantaba el brazo izquierdo y aclamaba a Dios, por que le hacia comprender cuanto valía tener un brazo y todo lo que podría hacer con él (a pesar de que era diestro). Darío ¡vaya que enseñanza esta! desde niño vivió dentro de un pulmotor, porque siendo un niño, allá por los años '45, '50 del siglo pasado una epidemia muy grande (parálisis infantil) lo había metido dentro de ese tubo y no le permitió salir nunca más, un grupo de colegas y yo, que terminábamos de cursar el doctorado, tuvimos el honor de conocer a este fantástico hombre que alcanzaría los 50 y picos de años, después de que nos contara como hacia para comunicarse con el mundo externo, pintar y escribir desde esa humilde posición, cuando terminábamos de saludarle para retirarnos, nos llamo y nos dijo “CHICOS” “LA VIDA ES MUY HERMOSA” “SEAN FELICES” ... no pudimos hablar más, solo llorisqueamos y todos pensamos lo mismo “QUE BOLUDOS QUE SOMOS” ¡¿Tanto nos cuesta prestar atención de lo que tenemos para gozar de ello?! ¡vaya que enseñanza! Si pudiéramos aprender a mirar alrededor, cuantas cosas nos daríamos cuenta de que tenemos, pero así parece que somos, unos boludos.
FELICES AQUELLOS QUE PUEDAN GOZAR DE LO QUE LES QUEDA, DE LO QUE TIENEN.
Gracias a la vida por darnos tantas cosas hermosas, hasta las que nos duele y enseñan.













